En la Asociación Ayuda Afasia conocemos a cuatro personas que se han sometido a una intervención con células madre.
La intervención con células madre en pacientes que han sufrido un accidente cerebro vascular
En la Asociación Ayuda Afasia conocemos cuatro personas que se han sometido a una intervención con células madre. Tres de ellos a un trasplante ingratica y una a cirugía para acceder al daño cerebral directamente. En los cuatro casos se constata una mejoría tanto de los aspectos motores como en la expresión y comprensión del lenguaje. En todos los casos, las personas han recibido además un tratamiento rehabilitador intensivo de las funciones motoras y de lenguaje.
¿La rehabilitación intensiva potencia el efecto terapéutico de las células madre?
Durante décadas se pensó que una vez que morían neuronas tras un accidente cerebro vascular, la recuperación de las funciones afectadas era prácticamente imposible y a lo sumo habría una mejora, pero no una recuperación sustancial y además limitado a un periodo de un año y medio después de ocurrir la lesión. Sin embargo, en la actualidad existen estudios que parecen indicar que el cerebro es mucho más plástico de lo que se creía y que incluso en pacientes crónicos se puede conseguir mejorar las funciones dañadas. Por plasticidad se entiende la capacidad para reconectar o reorganizar los circuitos neuronales para realizar así de nuevo funciones que se habían perdido total o parcialmente.
Después de un Accidente Cerebro Vascular ocurre lo que se ha llamado una diasquisis, que se define como un shock y pérdida de excitabilidad de circuitos neuronales distantes al área dañada que antes de la lesión estaban conectadas con la misma. La perdida de las estructuras dañadas altera la función de estas áreas inicialmente conectadas, intactas después del daño, causando un desequilibrio fisiológico, debido a una depresión del metabolismo cerebral y del flujo sanguíneo. Normalmente después de un tiempo hay una recuperación de estas áreas. No obstante, dado que el paciente inicialmente no puede realizar ciertas funciones, o si las realiza esto ocurre con dolor, de forma ineficaz y evoca sentimientos de frustración, en su adaptación a la nueva situación aprende una serie de conductas compensatorias alternativas. En el caso de la afasia, por ejemplo, la persona desarrolla el lenguaje gestual, o también una comunicación en estilo telegráfico, como el uso de palabras sueltas, verbos en infinitivo o sustantivos, que modula con la voz, en lugar de hablar con frases estructuradas. Otro ejemplo, en la hemiparesia, se suele compensar la perdida de las funciones de una extremidad superior (generalmente la derecha) desarrollando una mayor habilidad de la extremidad sana, en este caso del brazo y de la mano izquierdos. Se trata de un proceso de aprendizaje, debido al cual el cerebro no solo ha compensado la pérdida de la función, mejorando la habilidad en la ejecución por otras vías, sino también a no intentar rehabilitar la función afectada. En este proceso se ha dejado de activar aquellas áreas cerebrales inicialmente afectadas por la diasquisis, pero que están intactas y cuya reactivación y reorganización pueden proporcionar una recuperación de las funciones perdidas. Una vez superada la diasquisis, se eleva y se recupera la capacidad de activación de las neuronas en las mencionadas áreas intactas, con lo cual, al menos potencialmente, la función perdida puede recuperarse. Existen actualmente estudios que confirman esta posibilidad de recuperación, informando de una recuperación sustancial de funciones en grupos sometidos a una rehabilitación determinada comparados con grupos no tratados o tratados con fisioterapia tradicional, una mejoría que se ha confirmado también mediante neuro- imagen. La rehabilitación a la que nos referimos es la Constraint Induced Therapy, desarrollada por Taub y cols. para la recuperación de las funciones motoras en la década de los noventa y recientemente extendida al tratamiento de las afasias.
La asociación Ayuda Afasia realiza estos tratamientos en personas con afasia crónica. Se caracterizan por ser programas intensivos, progresivos y restrictivos de las conductas compensatorias (por Ej. lenguaje gestual y/o telegráfico), principios que no sólo se aplican en la sesiones de tratamiento, sino las conductas reaprendidas han de practicarse en la vida diaria. El éxito de estos programas de tratamiento se basan en la plasticidad del cerebro y en su capacidad de cambio y reorganización.
Las células madre y su función en la recuperación de las funciones afectadas tras daño cerebral
Desde nuestra experiencia entendemos que las células madre implantadas (hematopoyéticas) lo que producen es una mejora de la vascularización y nutrición de los tejidos nerviosos, consiguiendo con ello una optimización de la transmisión sináptica de los impulsos neuronales, por tanto de la activación y formación de circuitos neuronales en las zonas inicialmente afectadas por diasquisis. Las células madre autógenas que existen en el organismo humano, también en la edad adulta, y que, entre otras se encuentran en la médula ósea de los huesos, tienen una función regenerativa en el organismo. Actualmente, se piensa que las mejoras que se observan en los pacientes tratados con estas células se deben a su capacidad regeneradora y, según parece, al menos según el estado actual de los conocimientos, no a un regeneración de las neuronas dañadas. Esto significa que tendrían una función activadora de las neuronas no dañadas, pero que no son funcionales, algunas de las cuales puede que estén situadas en la zona dañada y otras en zonas distantes al área afectada, pero que con anterioridad al accidente cerebro vascular establecían conexiones con la zona dañada. La regeneración de la capacidad de activación de estas neuronas parece ser el factor que potencia y mejora el reaprendizaje de las funciones perdidas, siempre que se acompañe de un tratamiento rehabilitador adecuado..
Entendemos que la eficacia del tratamiento con células madre va a depender fundamentalmente de la extensión del daño cerebral, además de la calidad y cantidad de células hematopoyéticas producidas por el paciente, así como de la concentración de células que llegan al área dañada. Por ello, el método de tratamiento con mayor probabilidad de éxito puede variar según los casos.
Según nuestra experiencia el tratamiento rehabilitador que aplicamos mejora la afasia en personas consideradas crónicas. En las personas que se han sometido a la operación de células madre, se constata que dicho tratamiento es más efectivo en el sentido de que el aprendizaje, es decir la recuperación o mejora del lenguaje y de la motricidad, es mayor y requiere menos tiempo.
Para nosotros es fundamental, en cualquier caso, el tratamiento rehabilitador posterior a la operación, repitiendo una vez más, que éste deberá ser continuado e intensivo, además de restringir las conductas compensatorias adquiridas después de la lesión. El tratamiento rehabilitador está dirigido a la recuperación de las funciones dañadas, además de tener por objetivo que los pacientes usen estas funciones recuperadas en su vida cotidiana. Creemos, que si no existe un programa rehabilitador posterior adecuado, el cerebro, a pesar de su plasticidad no podrá efectuar un reaprendizaje para recuperar las funciones dañadas.
Bajo esta perspectiva, tiene lógica observar que en una primera fase, los afásicos sometidos a la operación con células madres y con daño motor asociado, mejoran en la marcha, mejoran la espasticidad de la mano y la hemianopsia, pero que requieren más tiempo para mejorar la habilidad de la mano afectada y el lenguaje.




